jueves, 12 de julio de 2012

Es cuestión de Color.



Nacemos y los primero años de nuestras vidas vamos con una visión monocromática del mundo pero llega un momento en el que esa visión  pasa a ser policromatica y despues corrompida, ya sea que los medios de comunicación, núcleo familiar, formación escolar o todos juntos nos enseñen a amar u odiar ciertos colores y a la par una raza.

Si eres niño el azul es tu color, si eres niña el rosa es la opción pero ¿cuántos niños y niñas en verdad gustan de esos colores? (a algunos quizás les guste el verde, el amarillo o el rojo); vamos mas allá.

Recuerdo que cuando era niño las caricaturas nos enseñaban que “El personaje Exitoso, Guapo y principal” siempre era Blanco y el antagonista o era Negro o de un color más obscuro (quizás hasta sucio... y yo, morenito). Que difícil resultaba entonces ser un niño moreno en esa época en que Michael Jackson pasaba de ser negro a ser más blanco que la leche, que grandioso sería tener esa enfermedad (como se decía entonces) y ser blanco como Oliver Atom, Goku, Super Man, Hanamichi Sakuragi, Rick Hunter o Remi, igual cada mañana me miraba al espejo con la esperanza de ser blanco pero el reflejo siempre daba un resultado negativo, quizás un jiote por aquí otro por allá y me emocionaba (ya me estaba volviendo blanco)… con el tiempo me resigne a ser moreno y vivir con ello, al usar de icono a un futbolista brasileño y tomar gusto por los antagonistas me olvide de querer ser blanco (hasta el momento sin ningún resentimiento).

Y bueno Frank T nos lleva a esa época infantil donde la discriminación entre niños puede destrozar o fortalecer la autoestima. Doble Imaginación de su disco Sonrían por favor, Hip hop Español altamente recomendable.




miércoles, 4 de julio de 2012

Ska Ska Ska, Jamaica ska


A principios de este siglo, me llego a las manos un disco de Dancing Mood (20 minutos-2001) el cual sólo escuchaba por las canciones en las que cantaban Fidel Nadal, Mimí Maura y Guillermo Bonetto (máximos exponentes de reggae argentino en esa época), así es como llego a mi mundo un ritmo que lejos de quedar en el olvido se ha ido aferrando a las trompas de Eustaquio más y más, hablo del Ska.
Y bueno, dentro de la búsqueda obligada que dejó ese disco me encontré con los Skatalites, Prince Buster, Desmond Dekker, las primeras versiones de los Wailers, Jimmy Cliff, Toots & the Maytals y muchos más.

Principios del siglo XXI, ¿dónde conseguiré discos de un ritmo musical al que a nadie (al menos en el barrio) le gusta?... Un tianguis antiguo tenía la respuesta… Tepito, donde conseguí muchos y muy buenos discos (que buenos días recorriendo el tianguis consiguiendo música); hoy en día es más fácil, prendes el ordenador, digitas palabras clave en el buscador (.rar, descargar, discografía) y listo… un día te encuentras con un disco duro saturado de música que solo escuchaste una vez y que quizá no volverás a escuchar porqué hay que tener y es gratis.

Pues bien, dejo para ustedes uno de esos discos que encontré (y que se puede escuchar más de una vez)  The Trojan Singles Collection, 25 tracks como para empezar la semana con muy buena vibra (rock steady, early reggae y roots).

Tito Simon
- This Monday Morning Feeling
Dandy Livingstone - Big City
John Holt - Help Me Make It Through The Night
Horace Faith - Black Pearl
Ken Boothe - Crying Over You
The Melodians - Sweet Sensation
Bruce Ruffin - Rain
Jimmy Cliff - Wonderful World Beautiful People
Greyhound - Moon River
Desmond Dekker - You Can Get It If You Really Want
The Harry J All Stars - Liquidator
The Pioneers - Let Your Yeah Be Yeah
Freddie Notes & The Rudies - Montego Bay
The Pioneers - Long Shot Kick De Bucket
Dandy Livingstone - Think About That
Ken Boothe - Everything I Own
Greyhound - I Am What I Am
Nicky Thomas - Love Of The Common People
Jimmy Cliff - Vietnam
Bob Andy & Marcia - Pied Piper
The Pioneers - Give And Take
The Maytals - Monkey Man
Symarip - Skinhead Moonstomp
Greyhound - Black And White
Pluto Shervington - Ram Goat Liver

Disfrutenlo.

martes, 3 de julio de 2012

Una de Coppola



Uno escucha este apellido e inmediatamente lo relaciona con El padrino… y no hay nada malo en ello, otra película que se viene a la mente podría ser Dracula pero ¿qué hay más allá del padrino? pues bien pongamos por caso Rumble Fish (La ley de la calle, 1983) una adaptación de la novela de Susan E. Hinton y que por momentos nos hace sentir que estamos leyendo la misma.

Una peli a blanco y negro, donde el hermano menor trata de seguir los pasos del mayor, con un padre alcohólico y una juventud que vive la transición entre las pandillas o madurar.

Los protagonistas de esta película después actuarían en dos películas de Bukowski por un lado:
_Mickey Rourke (El chico de la moto) conseguiría (por imposición o quizás no) un papel en Barfly o el Alcoholico (una película autobiográfica de Charles Bukowski que culmino en el libro Hollywood).
y por el otro...
_Un joven Matt Dillon (Rusty James) el hermano menor de Rourke en la película, también aparecería en una película de Buk llamada Factótum homónima del libro.

Muchos nombres conocidos entre los cuales aparecen.
_Nicolas Cage (Smokey) el que se cambio el apellido para que no lo relacionaran con su tío Francis pero igual siguió apareciendo en sus películas.
_Tom Waits (Benny) Músico que lleva a los oídos material de la Generación Beat y también de Bukowski, con su voz tan peculiar.
_ Dennis Hopper (Padre alcohólico) Lo podemos ver en Terciopelo azul de David Linch.
_ Laurence Fishburne (El Enano) Morfeo… ¡nmw!.


No queda más que decir, una película imperdible, ya sea por el morbo de ver a todos estos señores juntos y jóvenes en una película de Coppola o disfrutar de una película que nos hará recordar esa transición entre la adolescencia y la juventud. Rumble Fish allá vamos.


lunes, 25 de junio de 2012

Cantando bajo la lluvia.


Con esta ola de calor que nos acaba de dejar y  que abre el camino para la temporada de lluvias, llega a mi mente una historia refrescante… muy refrescante para mi gusto.

Aún llovía afuera, una película de la cual solo vi el primer capítulo llegaba a su fin al igual que mi visita, llegó el momento de decidir ¿irse o quedarse?, que bonito detalle hubiera sido poder elegir de no ser por las opciones: te vas o te vas, ¡está bien! me voy pero acompáñame a la parada del bus, Recibí un OK por respuesta.

Ha dejado de llover afuera, el cielo purificado por la lluvia deja ver una luna hermosa, caminemos, parecía un sueño nuestras manos juntas y un largo camino por recorrer, una parada ocasional para jugar a comernos mientras los presos a unos metros sueñan con la libertad. Que angosta y larga era la banqueta así como grande el charco que estaba a un lado de aquel reclusorio, un carro que ha terminado de cruzar por la avenida deja ver una leve ola que besa la acera, ¿Qué haremos si pasa un automóvil cuando estemos a mitad del camino? sin tener donde protegernos lo apropiado sería “agacharse y cubrirse” ¿no? 

Pero no en esa noche mágica, ideamos un plan, cada uno con paraguas en mano nos repartimos las zona por la cual nos responsabilizaríamos (cual formación de ejercito romano) yo cubriría la parte de abajo  y ella la de arriba, con el dedo en el botón que abre automáticamente el paraguas estábamos listos para la batalla.

Y llegamos a la mitad, se escuchaba  detrás de nosotros el motor de un carro que no disminuía su velocidad, una sonrisa de sabernos preparados para el encuentro se escapo de nuestros rostros… ha llegado el momento, la ola crecía y de apoco iba mojando la reja del reclusorio, el sonido del agua chocando con la acera y con uno que otro árbol, Splash aquí, Splash Allá… 3,2,1… mi paraguas se abrió justo en tiempo y dirección, Jajaja “soy un campeón” pero… ¿ha empezado a llover de nuevo? ¿De dónde salió este jicarazo de agua? Volteo y veo a mi chica escondida atrás de mi intentando abrir su paraguas atascado… con la cabeza, hombros y pecho mojados le ayude a abrirlo. Caminemos.

“Cantando en el baño
me acuerdo mucho de ti”.

martes, 19 de junio de 2012

El 132

Los movimientos sociales surgen como respuesta de un grupo de la sociedad a un descontento determinado, puede salir de grupos más o menos organizados como sindicatos, grupos religiosos, comunidades indígenas, asociaciones de colonos en zonas urbanas o de formas más específica para este caso de estudiantes. Como el movimiento (dado su nacimiento) es limitado en recursos financieros y operativos, debe buscar trascender rápidamente, de lo contrario está condenado a diluirse y desaparecer sin dejar huella alguna, por tanto los líderes del mismo deben buscar alianzas, acuerdos, apoyos y en el mejor de los casos deben buscar institucionalizarse dentro del Estado para buscar mantener su agenda vigente y poder avanzar en sus conquistas personales.
Es crudo decir que la mejor manera de materializar un movimiento social sea institucionalizarse, pero desgraciadamente es la única manera de verdaderamente trascender más allá del periodicazo del mes, pienso en varios ejemplos, como:
*El sinarquismo a finales de la década de los 30 (un movimiento que llego a tener cierta relevancia), a finales de dicha década llego a contar con casi un millón de seguidores, para la época era una cantidad digna de considerar, siendo un movimiento civil de tendencia centro cristiana se encontró ante el dilema de dar el siguiente paso y convertirse en partido político para competir en las elecciones presidenciales del 40 o permanecer “autónomo” pero impreciso en sus exigencias y metas, el resultado todos lo conocemos, el movimiento se desquebrajo y un grupo de líderes fueron a morir al desierto de baja california con el objetivo de crear una comuna autónoma que no duro mas de unos cuantos años antes de que más de la mitad de esos colonos murieran de hambre, conforme el sinarquismo en esos primeros años de la década de los 40 se dividía y diluía un nuevo grupo tomo ese nicho de centro derecha y fundó el PAN, el sinarquismo se condeno a ser un partido local en el bajío y a ser comparsa (en el mejor de los casos) del sistema político local.

*El zapatismo en Chiapas puede caer en el mismo análisis, cuando recién estallo, causo gran revuelo en todo el país, la comunidad académica sentía gran empatía por el mismo pero al paso del tiempo fue perdiendo terreno en la opinión pública, es muy cierto que el movimiento logro una ley indígena pero al mismo tiempo dicho movimiento declino convertirse en fuerza política activa, puede decirse que ese nunca fue su objetivo, pero al día de hoy dudo que tener ese puñado de municipios autónomos (denominados caracoles) depauperados y  prácticamente en miseria puedan ser considerados como un éxito.

Es muy cómodo declararse abiertamente como de izquierda cuando se vive en la capital del país, y lo es mas en un ambiente de total control como lo es el D.F., lamentablemente la situación no es así en todo el país, en la mayor parte del territorio nacional la izquierda juega un papel testimonial, no está organizada y lucha día con día contra un hostigamiento permanente de grupos cuasi caciquiles (la mayoría del PRI), pensar que lo que pasa en la capital o en las principales urbes del país puede cambiar el rumbo del destino de la nación es una ilusión,  como diría Santiago Levy “Una buena intención con malos resultados”

Sería políticamente correcto apoyar el movimiento 132, ser joven, ser de la facultad de ciencias políticas de la UNAM y apoyar al movimiento seria aun más políticamente correcto, sin embargo aun y cuando cumplo con estos dos requisitos previos no me siento cercano al 132, considero que su origen está viciado de nacimiento, padece de una contradicción que lo hace difícil de sostener, lo considero excluyente para el grueso de la población estudiantil que proviene de escuelas públicas, no veo un pliego petitorio solido ni mucho menos exigencias objetivas y viables, veo desinformación en sus oradores y masas manipuladas ante lugares comunes y erróneos:

-       Escuche a un orador decir que estaba harto de 90 años de gobiernos presidenciales priistas, ¿cómo? ¿Desde 1910 hasta el 2000 hubo gobiernos priistas? Porfirio Díaz, Madero, Victoriano Huerta, Eulalio Gutiérrez, Carranza, Obregón, todos ellos eran priistas? Como ser priista sin que exista siquiera el partido.

-       Piden 10% del PIB para educación, al mismo tiempo personas que apoyan el movimiento están en contra del IVA en alimentos y medicinas, del IETU y de toda carga fiscal, ¿Cómo otorgar mayores recursos a la educación sin una mayor recaudación?

-       Piden juicio político contra Elba Esther Gordillo, ¿cómo procedería sin que está tenga un cargo público?

-       Protestan contra monopolios de información como Televisa Y Azteca, pero no critican al conglomerado más grande del país y posiblemente del mundo que abarca medios de comunicación, empresas de todos los giros como la construcción, restaurantes y de sectores clave como la telefonía, el negocio de las televisoras es 5 o 6 veces más chico que todo el emporio del Señor Slim, ¿porque es políticamente correcto protestar solo contra las televisoras y no contra empresas como Telmex?

La respuesta es sencilla, los lideres y creadores del movimiento al venir de escuelas privadas provienen de familias que se han hecho ricas o tienen bastantes negocios amparadas de la sombra del Estado o directamente con él, el movimiento protesta ante las condiciones democráticas pero no ante las económicas que ha beneficiado a las familias de estos jóvenes que estudian en escuelas privadas y que tienen un nivel de vida sostenido en negocios que ofrecen rendimientos y que solo el gobierno puede ofrecer.

La desinformación hace que muchos Jóvenes que apoyan el movimiento y que provienen de escuelas públicas se sientan parte del mismo y lo defiendan a capa y espada, pero analicen un poco, todos los líderes del movimiento provienen de escuelas privadas, y no me sorprendería que estos líderes de hoy se conviertan en los Imaz y Belaunzaran del futuro, es decir, cuadros jóvenes que renovaran la izquierda mexicana y que para legitimar su ascenso tengan en su curriculum el movimiento 132, este hecho no es reprobable (así es la política, hacer acuerdos y romperlos para obtener mayores beneficios) y si los líderes de hoy tienen que traicionar a sus compañeros de movimiento para tener una carrera propia, sin duda lo harán, “al tiempo” como diría Ricardo Alemán.

@klyfa

viernes, 15 de junio de 2012

La Eurocopa




El día de hoy termina la segunda ronda de partidos de todos los equipos participantes en la Eurocopa de Polonia y Ucrania, tiempo suficiente para hacer un primer análisis de lo acontecido hasta el momento.



Es muy fácil escribir en torno al torneo europeo de naciones refiriéndonos a él como un mundial de ricos al que no invitan a los 2 grandes equipos de Sudamérica (Argentina y Brasil), sin embargo la mayoría del nivel mostrado por los equipos participantes en el torneo (con excepción de Alemania y España) dista mucho de ser la participación de selecciones top a nivel mundial, razones pueden haber varias, ya que las plantillas que conforman a los equipos participantes tienen jugadores de primer orden, es más, casi todos han jugado Champions league y juegan en equipos de media tabla para arriba por todas las ligas del continente europeo, sin embargo dado que cada año el calendario de FIFA exige mayor participación entre los compromisos propios de las ligas, sus respectivas copas, torneos continentales y fechas FIFA contribuyen en aportar una mayor dosis de cansancio (que a estas alturas sin duda el jugador reciente), sumado a ello en el futbol moderno cada día los espacios son menos y la táctica exige mayor sacrificio en detrimento del espectáculo materializado en una feria de llegadas y goles que sin duda aplauden el aficionado en el estadio y el espectador en la tv.



Hasta el momento son dos los equipos que meridianamente han mostrado superioridad por sobre el resto, Alemania y España, la primera no sorprende, siempre está en los primeros planos con un gran espíritu de competencia y un pundonor inquebrantable, la segunda está representada por la generación de oro de toda la historia de su futbol, sin duda somos afortunados de poder ver a este grupo de 15 o 20 futbolistas funcionar como una máquina perfecta en la que se da capital importancia al toque de balón y la posesión del mismo.



Así como los antiguos nos hablan del Brasil del 70 de Pele, Rivelino, Tostao y Compañía o como de la Argentina del 85 del Diego, Burruchaga y Valdano y más recientemente de la Francia de Zidane, Blanc y Trezeguet algún día nosotros diremos que vimos completo el surgimiento, desarrollo y ocaso de esa furia española que dejo atrás la furia para dar paso a la técnica y la elegancia materializada en los Xavi, Iniesta, Silva, Fábregas y Torres, España difícilmente volverá a tener juntos a un grupo de jugadores tan buenos y con una predisposición para desplegar ese futbol colectivo que requiere armonía y humildad, los dirigidos por Vicente del Bosque tienen el cielo como límite y han demostrado que no dependen de nombres como los Puyol, Villa y Capdevila (hoy separados por lesión o decisión técnica), ya que su mayor fortaleza es el juego en conjunto y la supremacía de la colectividad por encima de los nombres.



Alemania por su parte nunca se ha ido, siempre ha estado ahí, ya sea con versiones muy competitivas como la que gano la euro del 96 con los Klinsman, Brehme y Matteus en plenitud o la rustica selección teutona del 2002 que con mucho corazón y con poco talento dentro del campo logro llegar a la final, un equipo donde Neuville (un delantero de mediano pelo) aportaba el toque distinto en los momentos difíciles, Klose (un joven delantero desconocido proveniente del humilde Kaiserslautern) y Kahn eran las grandes figuras que con mucho pundonor dieron un digno partido y una honorable batalla a aquella selección comandada por R9 y auxiliado por un gran Rivaldo y un joven Ronaldinho que sin duda era superior en calidad y magia dentro del campo. Más recientemente en la Eurocopa del 2008 Alemania siendo un equipo integrado por jóvenes de igual forma logro llegar a la final perdiendo ante un equipo español que como ya explique se encuentra en pleno esplendor futbolístico, sin embargo esa joven Alemania donde los Mario Gómez, Podolski, Schweinsteiger y Mertesacker se afianzaban en la titularidad y dominio de un sistema de juego, hábilmente implantado por Low, hoy en día adicionados por los aun mas jóvenes Ozil, Muller, Boateng, Hummels y Goetze no hacen otra cosa más que presagiar que el equipo germano permanecerá en la elite del futbol de naciones por lo menos los próximos 8 años.



Así pues, sigamos observando el desarrollo del torneo europeo de naciones, esperando que el Portugal de CR9, la Inglaterra de Rooney, la Italia de Pirlo y ¿por qué no? la Ucrania de Sheva (en su despedida del equipo nacional y en su papel de locales), sin descontar a las demás naciones, puedan hacer frente a estos dos claros favoritos y nos regalen bellos momentos futbolísticos que como aficionados es lo que más esperamos de estos torneos continentales.

sábado, 9 de junio de 2012

Antes de ir a una Marcha

Las marchas a mediados del 2012 están cobrando fuerza, convirtiéndose en el motor de los movimientos que exclaman: "demandas sociales".

 ANTES DE IR A UNA MARCHA Primero que nada, tienes que pensar muy bien ¿por qué quieres ir a la marcha?, debes conocer los objetivos o los fines de ésta; porque no se vale ir sólo para echar relajo o sin estar enterado de por qué se da, pues esto luego resulta contraproducente para los "movimientos sociales".
 Después, infórmate sobre los puntos de reunión, localiza los metros más cercanos, puntos de referencia y las horas en donde se reunirán.
Ya que estás seguro de que quieres asistir al movimiento, con anticipación elabora carteles o pancartas con mensajes cortos y claros, pueden ser: propuestas, frases en contra o a favor de algo o simplemente con tu opinión, trata siempre que tengan que ver con el tema que trata movimiento en el que vas a participar.

 Ya que tengas tus carteles (en cartulina o en cualquier papel), recomiendo que peguen detrás de ellos una base de palitos de madera en forma de cruz [como la base de un papalote] y un palo grande en la mitad vertical hacia abajo como estandarte para que sea más fácil sostenerlo de ahí y con el viento no se rompa.

 Si vas llevar agua, papel, cámara etc, te recomiendo que lleves en lugar de bolsa o morral, una mochila de dos azas (por aquello que tengas que correr), son más cómodas y seguras, también lléva ropa cómoda y calzado deportivo; siempre trae a la mano boletos del metro o cambio para subirte a un camión, celular con crédito y una identificación oficial. Si vas acompañado, es recomendable que no te separes (establecer un punto de reunion por cualquier eventualidad), lleva el número de celular de tus acompañantes. Siempre ten en cuenta las diferentes opciones para regresar a casa (porque luego cierran los metros), avisa en tu casa o a un amigo o familiar que vas a estar en dicho movimiento.

 QUE NO HAY QUE HACER ESTANDO EN UNA MARCHA Por favor, no rompan ni destruyan establecimientos o hagan pintas en lugares públicos, pues esto genera descontento ante la sociedad y es por ello que a la gente no le gustan estos movimientos.

 Tampoco se vale llevar bebidas alcohólicas, pues las marchas son de carácter serio, no se vale solo ir a echar desmadre (mal plan a la multitud), recuerda las marchas son para beneficio, no para perjudicar.

 QUE SÍ HACER Invita a tus amigos, vecinos a que participen, concientiza a la gente de tu comunidad, Todos podemos participar en el cambio, recuerda:
 “¡La gente consciente se une al contingente!” 

 

miércoles, 6 de junio de 2012

EL FINAL DE UNA ERA


El martes pasado los celtics lograron una victoria milagrosa en calidad de visitantes en Miami, ponen la serie en un 3-2 con un partido por jugarse hoy mismo en el Td Garden, pareciera que todo está a favor de Pierce y compañía. No lo veo así.   

Es evidente que el big three está jugando tiempos extras. Es muy cierto que Pierce, KG y Ray Allen, pasando todos los 33 años de edad, pueden tener noches de plenitud y virtuosismo jugando al baloncesto, tal como lo fueron el juego 5 y 6 de esta serie con Miami, pero no pueden mantener ese nivel de juego por series completas, como hace 4 años cuando lograron ganar el anillo de campeonato.

Es muy probable que en unas horas ganen el sexto partido y pasen a la final, es más, quizás puedan maniatar a esa furiosa marea que es el Thunder, pero el ocaso esta a la vuelta de la esquina y comienza el 30 de Octubre cuando la temporada 2012-2013 inicie.

No tendría nada de particular, en la nba es común que se terminen ciclos de equipos exitosos, un buen día esos Kings de Webber se desintegraron, Aquellos Pacers de Miller se extinguieron al mismo tiempo que el combustible en las piernas de Reggie se agotaba y hasta ese dúo dinámico cuasi perfecto de Kobe-Shaq llego a su fin, sin embargo, este ocaso marca el fin de una era que acompañe de principio a fin.

Paul Pierce, Kevin Garnett, Ray Allen (y hace unas cuantas horas Tim Duncan), hace casi 15 años iniciaban sus carreras como novatos al tiempo en que muchos (incluyéndome a mi) tomábamos conciencia de lo que significaba la NBA.

Vimos el Cenit del segundo tricampeonato de los toros, nos toco ver el épico regreso de Air Jordan solo para mostrarnos lo que es un juego de fundamentos, vimos nacer nuevas dinastías como los Lakers de Phil Jackson, los Spurs de Robinson (que paulatinamente cedió la estafeta a Duncan), la reedición de los Bad Boys de Detroit, y un equipo frenético en el ataque como los Mavericks.

En el plano individual vimos en plenitud a jugadores que se convirtieron en nuestros ídolos, un joven Allen Iverson que era capaz de retar en un uno a uno a su majestad, un joven Vince Carter desafiar los aires como algún día lo había hecho Dominique Wilkins, un muchacho salido directamente de la prepa para dominar el juego en prácticamente todas las posiciones como lo ha hecho Garnett (ya solo le faltaba jugar de pívot y esta temporada lo ha hecho, si... aunque no lo crean, varias veces en Minnesota KG se encargaba de subir el balón), un muchacho serio y con cara totalmente inexpresiva como Duncan que de los fundamentos en el juego ha hecho su bandera, un jugador totalmente imparable como el Shaq y un adolescente que llego a Charlotte y que aun en nuestros días sigue siendo una maquina anotadora en el Staples Center, entre muchos otros.

Pareciera un reclamo de un viejo melancólico hablando de tiempos pasados, pero es muy cierto, hace unos meses un amigo me decía que ya no seguía la liga porque ya no conoce a nadie, me pregunto si Gary Payton seguía en activo, es evidente que para quien no ha seguido la nba los últimos 5 años se encuentra ante un mundo diferente en el que los Durant, los James, los Howard y los Rose dominan el firmamento y además la mitad de ellos no pasan de los 24 años y en consecuencia, dominaran la liga al menos por otros 8 años.

Poco a poco los Kidd, los Nash, los Garnett, los Carter y los Mc Grady, están pasando a jugar los minutos basura, a permanecer más tiempo en la banca que en la duela, para dar paso a los Griffin, Westbrook, Paul, Bosh y demás que pasan a tomar esos lugares dentro de la elite de la liga.

Al menos la despedida de este ciclo aun alcanzo para una jugada de gran prestigio y renombre, ese triple que Paul Pierce convirtió en la victoria del martes pasado en la cara de “King James” deja en claro que la arrogancia y aire de superioridad del segundo nunca podrá dejarlo estar al nivel en el que la mercadotecnia y los medios lo han colocado.

Algún día leí que Jordan explicaba porque nunca Barkley pudo ganar un campeonato, a pesar de ser un jugador sumamente talentoso y aun y cuando a lo largo de su carrera logro estar en equipos de gran capacidad como Philadelphia, Phoenix y Houston. El problema de Charles es él mismo, nunca dejo su ego a un lado para bien del equipo, por eso nunca gano nada, Lebron me recuerda a Barkley, obstinado y egoísta, preocupado por sus estadísticas personales, y derrotado no por sus adversarios, si no por su soberbia que no le permite aceptar cuando es vencido y mucho menos reconocer sus errores.

Así pues la nueva era esta aquí, Pierce, Allen, Kg, Duncan, Kidd y Nash son agentes libres, los tres primeros tal vez renueven por el mínimo con Boston, Duncan y Kidd de igual manera con sus respectivos equipos y Nash muy seguramente saldrá al mercado en busca de su último intento por ganar un campeonato, contemplemos con gusto sus últimos minutos en la duela y observemos a los jóvenes valores que ya el día de hoy dominan la mejor liga de baloncesto del mundo.

martes, 5 de junio de 2012

Los Hombres en el pantano.





Chachareando en el D.F. uno se puede encontrar libros interesantes, en esta expedición me encontré con Dormir en tierra (libro de cuentos) de José Revueltas. Otro escritor olvidado, quizá por sus tendencias políticas, sus múltiples visitas a la cárcel, su forma desgarradora de plantear temas para una sociedad aún mocha o de doble moral; sin embargo, cuando el talento como escritor sobresale, por más que quieran "apandear" su obra, ésta llegará a las generaciones venideras.
En el siguiente cuento Revueltas nos sitúa en un estado de incertidumbre y desesperación al borde la locura, donde se podría decir: es mejor que lloren en casa ajena. Muestra así lo ruin del ser "humano" en unas cuantas páginas. 




 
 
Los hombres en el pantano
La cuestión era escuchar algo vivo, y todos esperaban que este anhelado acontecimiento se produjera una vez más, de cualquier modo y como fuese, después de las dos ocasiones, ya tan lejanas al parecer, en que había ocurrido y en que esto los hizo respirar con un alivio cínico, puro y ruin, ahí metidos como estaban, con el agua cenagosa hasta el pecho.
Tres insoportables días de infierno, de silencio enloquecedor, las dos patrullas enemigas una frente de la otra, absolutamente nada más vigilándose, pero con una vigilancia ciega, que no disponía sino tan sólo de los ruidos para orientar el fuego de sus armas en medio del espeso manglar.
La primera ocasión fue cuando el cabo Frank Robles, de Arizona, comenzó a chillar como un estúpido y en seguida una ráfaga de plomo japonés lo hizo callar para siempre. La segunda fue en el otro extremo del pantano --a muy corta distancia y también durante el primer día--, entre los juncos donde estaba el enemigo: alguien que no pudo reprimir un acceso d tos, por lo visto alguien delicado de salud y susceptible a los resfriados, de los que, después de esto, ya no tendría oportunidad de contraer jamás ningún otro. Los dos hombres habían lanzado al morir un alarido espantoso --el de Arizona y el japonés a su turno respectivo--, un alarido que pareció reconfortar, tonificar de igual manera a los dos bandos, en aquella lucha de silencios, de inmovilidad absoluta, que era peor que cualquier otra cosa del mundo.
Se trataba únicamente de oírse, de oírse nada más, y no importaba que el grito representara una baja japonesa o norteamericana, sino que todos supieran, mediante ese grito, mediante esa muerte, que cada uno de ellos no estaba solo ni muerto sobre la superficie de la tierra.
Tres días sin moverse, torturados por el hambre y el frío, sin que ninguno pudiera saber en qué lugar se encontraría su compañero más próximo, ni el enemigo, cada quien a solas, a solas con su vida y su cuerpo, sin nadie, cada quien con la conciencia de su propia soledad, cada quien víctima de la desvinculación, una desvinculación definitiva, total, envueltos en aquello sin sentido, sin lógica, que ya era algo más que la guerra, algo que estaba más allá de la guerra, y que sin embargo era la guerra, y era la sociedad, y eran los hombres, sólo que todo ello visto hasta lo más desnudo del ser, hasta lo más exacto de su desnudez.
De pronto se dieron cuenta de que el prodigio iba a repetirse. Sucedió que del lado americano --americano aunque todos ellos eran mexicanos de Texas, Nuevo México y California, unos veinte hombres en números redondos--, algún imprudente o loco se había movido, confiado tal vez en las sombras de la noche, agitando ruidosamente los juncos y produciendo un rumor asombrosamente claro, preciso, increíble ahí en el pantano, donde aquello significaba la muerte.
Los cuerpos se contrajeron bajo el efecto de una extraña perturbación enervante y ansiosa al escuchar el ruido extraordinario. Sabían lo que iba a ocurrir en seguida --la descarga del fusil automático del japonés, el aullido un tanto animal, pero no obstante humano, de su camarada, y tal vez lo que en el pantano hasta ese momento había sido improbable, una pequeña escaramuza, para volver de nuevo al silencio y la inmovilidad aterradores, por quién sabe cuánto tiempo más--, lo sabían perfectamente, pero saberlo no tenía importancia, puesto que ahí el carácter de los hechos era otro: los hechos no eran sino testimonios, un modo de vivir, un modo de atestiguarse cada uno a sí mismo con la muerte.
Joe Martínez pensó, después de conjeturar en las tinieblas la posible dirección del ruido, que bien podría tratarse del negro Smith, de Texas. «Con tal de que no sea Johnny», se dijo, pues Johnny también estaba en el pantano. Era su cuñado, un muchacho carpintero de Los Ángeles, que a la sazón debía tener dieciocho años. «Con tal de que no sea el pequeño Johnny». Recordó la alegre figura juvenil del muchacho cuando se gastaban juntos un montón de níqueles, durante la mañana entera de los domingos, para derribar aviones ficticios en los aparatos de juego de los establecimientos de Main Street. Hoy las cosas eran distintas, naturalmente.
Después del ruido sobrevino una amenazante, una abrumadora quietud, hasta que alguien, de tal manera próximo a Joe que éste pudo sentir el calor de su aliento, dijo en voz muy queda algo parecido a una frase como «¡hasta que por fin!», en que se notaba un singular descanso.
Del otro lado ya un japonés estaría tratando de orientar en las tinieblas su fusil-ametralladora, ya estaría moviéndose con la lentitud de un reloj de arena.
Joe clavó la punta de los pies en el fondo cenagoso de las aguas, del mismo modo como lo hacía de pequeño para ver, por encima de los hombros de alguien, un desfile militar en las calles de su pueblo, llamado Apaches, en Texas. Aun para él era una sensación dulce, feliz, la de saber que de un momento a otro aquello iba a producirse. «Esperen, no tarda», volvió a escucharse la misma voz quedísima. Las palabras permanecieron flotando en el aire negro de la noche. «Ahorita, en este minuto». Joe tuvo una duda inquietante. ¿No sería él mismo quien estaba hablando en voz alta sin darse cuenta? Se mordió los labios con fuerza, trémulo de ansiedad. No, desde luego, pues la voz ajena volvió a la carga. «¿Oíste eso, Joe? Esto va a ser muy distinto, va a resultar mejor de lo que imaginábamos. ¿Oíste bien, Joe? ¿Quieres jugarte una apuesta?» Joe no respondió. Sí, había escuchado el segundo ruido, el que vino después del crepitar de los juncos, un golpe disparejo, separado como en dos tiempos por una frágil intermitencia y, simultáneamente al golpe, apenas quizá un poco antes, aquella especie de grito inarticulado, ronco, igual que el gemido de un perro. Recordaba que en esa dirección le pareció ver por la mañana, pero de una manera demasiado fugaz para sentirse seguro, la figura del negro Smith.
La cuestión estaba clara: la forma indecisa del golpe y luego ese gemido como sin terminar, querían decir entonces --todos estaban seguros de que así era y experimentaban un íntimo regocijo indecible--, querían decir entonces que el japonés había fallado al primer intento; querían decir entonces que el japonés no quiso emplear su fusil automático; querían decir entonces que el ataque era con arma blanca. Con arma blanca, un hermoso cuchillo oriental o tal vez un legendario sable que habría pertenecido a alguno de los samuráis imperiales.
La lucha sería cuerpo a cuerpo, algo infinitamente más pujante, más intenso; en efecto, algo mejor de lo que esperaban: «¿Ahora, Joe, quieres cruzar la apuesta? Tú elige al nuestro, yo me quedo con el japonés. ¿Medio dólar?» Joe no quiso responder. Hacía esfuerzos por identificar esta voz que al mismo tiempo que lo trataba tan familiarmente le parecía de tal modo desconocida.
El negro Smith --bien, en caso de que se tratara realmente del negro Smith-- había lanzado eso que a Joe le pareció igual que el gemido de un perro, con la misma entonación de cualquier negro a quien sorprenden, digamos, en el momento de robar una caja de cerveza en alguna tienda del Downtown. O aunque no sea una caja de cerveza, sino lo que se quiera: de todos modos un gemido de negro acosado, desamparado, de negro perseguido y lleno de asombro. Se habría quedado dormido --esto es inevitable aquí, después de tanto tiempo sin dormir, pero hay que saber hacerlo como quien dice con un solo ojo--, y dormido fue cuando cometió la grandísima tontería de moverse, el muy bruto, y hacer ruido entre los juncos, para no despertar sino hasta que ya tenía encima al japonés. Entonces fue cuando se oyó esa cosa únicamente gutural, muy negra, muy de los negros que cantan con voz de bajo profundo, por lo que casi sin duda debía tratarse del negro Smith. Aquel gemido con seguridad estaba relacionado con su sueño; es decir, la irrupción del japonés debió ser parte del sueño, una culminación lógica del sueño, ya que en la realidad, como suele ocurrir cuando alguien sueña con un incendio y lo que pasa es que se durmió con el cigarro encendido y la almohada ha comenzado a quemarse y a lanzar humo.
Lo que habría soñado el negro Smith. Por ejemplo: viajaba en el autobús al que subiría para estar al abrigo del frío, esos autobuses de la Greyhound, con su clima artificial, calentito en invierno, y fresco en verano, ahí, instalado en la parte posterior donde deben sentarse los negros, muy calentito, pues aquí entre las aguas el frío era tremendo y un sueño así bien pudiera ser posible por fuerza del deseo. Pero tampoco en el autobús se sentía calor, sino l mismo hielo dentro de los huesos, hasta que un gigantesco gendarme golpeaba al pobre negro Smith con una macana, diciéndole que a ver si él lo haría entrar en calor a golpes, y era aquí cuando el negro Smith despertaba en el pantano ante la sombra del pequeño japonés que se le había echado encima. O quién sabe, ya que se pueden soñar muchas cosas, mil cosas distintas, aun en esos brevísimos segundos en que no es posible más y uno cierra los párpados, vencido, pero siempre para soñar escenas que de un modo o de otro tienen que ver con el pantano, con el fango, con los juncos, con los mosquitos, con los japoneses, con el hambre y el frío, como esos sueños de Joe siempre de frío, donde la marmita llena de ponche, a pesar de que deja escapar nubes de vapor mientras hierve sobre el fuego, en cuanto Joe la vierte en la taza sólo deja salir un líquido helado.
Al mismo tiempo Joe repasaba mentalmente, como paladeándolos, los ruidos que hasta ese momento se habían producido en el pantano: primero el crujir de los bejucos al peso de un cuerpo dormido que va cayendo con suavidad sobre ellos; después la extraña vocalización cavernosa del hombre a quien se despierta de súbito, y en seguida, aquel golpe partido en dos, aquel golpe que yerra, igual que el acorde, con una disonancia sólo perceptible para el virtuoso.
Sonreía. Hermoso, todo aquello. Ésos no era ridículos cantos de pájaros, rumores de la selva, ni todo lo que habitualmente escuchaban en el manglar. Ésos eran hombres, ésos eran ruidos de hombres que se mataban igual que bestias, pero donde Joe encontraba su propia identidad sombría, la conciencia de cuya culpa personal se dibujaba cada vez más precisa en su mente como una adquisición cruel y necesaria, gracias a esta experiencia del pantano, gracias a esta experiencia embriagadora.
Se escuchó, inmediatamente después, algo más, ahora en el agua, un zambullirse de tal modo sutil, que parecía no serlo, tensamente silencioso. Todos se daban cuenta de que era el negro Smith, de que no era nadie más que el negro Smith, quien se escondía bajo el pantano para esquivar el ataque y sorprender al enemigo. Luego un silencio angustioso, en espera de escuchar en seguida el tableteo de la ametralladora.
Pero no, el japonés seguía sin disparar hacia el punto donde se oyó el ruido. Algo extraño, pero todos comprendían: significaba que los japoneses --y por tal razón tampoco sus enemigos-usarían ya en lo sucesivo sus armas de fuego; que de aquí en adelante la lucha iba a cifrarse, de un modo exclusivo, en esta cacería de lobos, al tacto, hasta el extremo de lo imposible el descubrimiento de sus posiciones. De súbito el silencio era otra clase de silencio, un silencio maravilloso, lleno de vida, de hazañas invisibles que se advertían en las tinieblas con una diafanidad y certeza matemáticas, que lo llenaban todo.
Se podía hasta pensar que eso no era la guerra, sino algún juego fraternal, porque aquellos dos grupos de seres, quietos y enemigos, hundidos en el pantano de alguna isla perdida en la inmensidad del Pacífico, ya no tenían ningún otro interés que el de no perderse un solo detalle de esta lucha viva que se libraba en las tinieblas, este concreto existir con el que los resucitaba el sigiloso, el apasionante combate entre el negro Smith y el japonés, la muerte, el modo peculiar de la muerte de cualquiera de los dos, y después, la muerte de cada uno de los que les seguirían.
Aquellos hombres habían reducido la guerra a sus elementos más simples, reales y descarnados, al de la guerra sin propósitos, al de la guerra pura, sin discursos patrióticos ni invocaciones a Dios; y la guerra, por su parte, los había llevado al otro lado de los límites del hombre, donde ya no eran seres reales, donde habían dejado de ser hombres y no podían encontrar ninguna otra manifestación de vida sino en la muerte; donde lo único humano y viviente que les quedaba en la existencia era el aullido de los que morían, y donde la única acción viva que les estaba permitida era la acción de matar.
«Lo bueno que no fue Johnny», se dijo otra vez Joe. La inexperiencia, la nerviosidad de Johnny, lo hacían temer a cada momento por el muchacho, y además estaban las súplicas que le hizo Paulina, con lágrimas en los ojos, acerca de que se hiciera cargo de él como si fuera su padre, ya que iban a estar juntos en la misma unidad del ejército.
Prestó mayor atención, con todos los sentidos alerta y un palpitar agudo, galopante, en las sienes, en el pecho, en la palma de las manos. En estos momentos el japonés buscaba en las aguas del pantano, sondeándolas con una suavidad imperceptible y una tibia dulzura, mediante algún objeto ancho --podría ser la culata de su fusil automático--, a guisa de remo, con quien boga en silencio, amorosamente, sobre la tersa superficie de un canal. Era una búsqueda fascinante, exquisita y fina, llena de encanto, exenta en absoluto de animadversión u odio. Lo encontraría. Iba a encontrar al negro, tarde o temprano, y en seguida lo destrozaría a cuchilladas, con una ternura violenta y silenciosa, en medio de la sólida y quieta oscuridad del manglar.
Pero si el negro salía bien librado de este mal negocio, Joe se lo preguntaría, no faltaba más, cuando ambos estuvieran otra vez en su hermosa Texas, con la vista fija en la inmensidad verde de los campos: «Dime, viejo Smith, maldito negro Smith, ¿qué soñabas allá --¿te acuerdas?--, cuando te pilló dormido aquel chapo del demonio? Siempre me imaginé que soñabas estar dentro de un autobús, muy a gusto, y de pronto ¡zas!, el japonés que te cae encima.» Reirían a carcajada abierta, ahí mismito, frente a las dulces y suaves praderas tejanas.
Porque, ¿qué se puede soñar cuando, después de no pegar los ojos en el pantano durante tres días, nos dormimos unos segundos y nos despierta el japonés con un golpe para darnos muerte? Aunque también el negro Smith podría haber soñado la realidad misma, eso era muy posible. Haber soñado que estaba ahí, dormido, y que de pronto caía sobre él un japonés al advertir su presencia en las tinieblas a causa de un movimiento falso provocado por una de esas convulsiones nerviosas del sueño. ¿Por qué no podría haber soñado el negro Smith lo que en realidad pasó?
Otra vez muy próxima a él, Joe volvió a escuchar esa voz desconocida, pero que le hablaba con tanta familiaridad. «Te aseguro, Joe, que ahora sí no escuchaste nada. La cosa ya terminó, sin un grito; de seguro el japonés apergolló al nuestro sin dejarlo sacar la cabeza del agua. Hubieras perdido la apuesta.»
Joe sintió algo muy extraño en las piernas.
Ahora, por fin, reconocía aquella voz que era la propia, inconfundible voz del negro Smith, que quién sabe por qué no habría podido reconocerla antes.
Pensó en Johnny. ¿Qué habría estado soñando Johnny?
Bien, de todos modos, le agradecía las hermosas, inolvidables sensaciones que le hizo experimentar con su pequeña muerte.