jueves, 27 de junio de 2013

El prieto, el güero y la comedia.


Hablar de negros y blancos en el siglo XXI es difícil, más aún, si en los receptores del mensaje se encuentra arraigada la doble moral. En México, estando entre morenos, al que es un poco más oscuro le llaman prieto y al que es un poco más claro le llaman güero, el primer termino en forma despectiva y el segundo de halago.  Está bien visto que los morenos y el “güero” se refieran al “prieto” con apodos como: Soruyo, Memín, Farina, Negro, Cirilo etc., ya sea entre niños, adultos, adultos a niños y niños a adultos, agregando siempre un “te lo digo con cariño” –si notan una mirada de odio en los “prietos”−, así es México, un lugar donde se ofende al más moreno con cariño, pero cuando él se pronuncia en forma “cariñosa” a los morenos y “güeros” se habla de una falta de respeto.

Hablando de estos “apodos cariñosos”, Alfonso Reyes recuerda a Juan Ruiz de Alarcón defendiéndose de los apodos desde la comedia:

     Dios no lo da todo a uno.
     Al que le plugo de dar
     mal cuerpo, dio sufrimiento
     para llevar cuerdamente
     los apodos de los necios.

Al existir un placer en rebajar “a nuestros semejantes” en la infancia, me pregunto: ¿debe continuar hasta la madurez? quizás para aquellos que nunca se quitaron el velo de la temprana edad. Aplaudamos su bufonería.


*A continuación una canción contra el racismo, The specials - Racist Friend:


IF YOU HAVE A RACIST FRIEND
NOW IS THE TIME, NOW IS THE TIME
FOR YOUR FRIENDSHIP TO END

BE IT YOUR SISTER, BE IT YOUR BROTHER
BE IT YOUR COUSIN, OR YOUR UNCLE, OR YOUR LOVER

IF YOU HAVE A RACIST FRIEND
NOW IS THE TIME, NOW IS THE TIME
FOR YOUR FRIENDSHIP TO END

BE IT YOUR BEST FRIEND, OR ANY OTHER
IS IT YOUR HUSBAND, OR YOUR FATHER, OR YOUR MOTHER

EITHER CHANGE THEIR VIEWS
OR CHANGE YOUR FRIENDS

Letras4U.com » letras traducidas al español
IF YOU HAVE A RACIST FRIEND
NOW IS THE TIME, NOW IS THE TIME
FOR YOUR FRIENDSHIP TO END

SO IF YOU KNOW A RACIST WHO THINKS HE IS YOUR FRIEND
NOW IS THE TIME, NOW IS THE TIME
FOR YOUR FRIENDSHIP TO END

CALL YOURSELF MY FRIEND
NOW IS THE TIME TO MAKE UP YOUR MIND
DONT TRY TO PRETEND

BE IT YOUR SISTER, BE IT YOUR BROTHER
BE IT YOUR COUSIN, OR YOUR UNCLE, OR YOUR LOVER

SO IF YOU HAVE A RACIST FRIEND
NOW IS THE TIME, NOW IS THE TIME
FOR OUR FRIENDSHIP TO END

miércoles, 19 de junio de 2013

UNA REPUTACIÓN (Juan José Arreola, Confabulario)

La cortesía no es mi fuerte. En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levanté de mi asiento automáticamente, ante una mujer que estaba de pie, con un vago aspecto de ángel anunciador.
            La dama beneficiada por ese rasgo involuntario lo agradeció con palabras tan efusivas, que atrajeron la atención de dos o tres pasajeros. Poco después se desocupó el asiento inmediato, y al ofrecérmelo con leve y significativo ademán, el ángel tuvo un hermoso gesto de alivio. Me senté allí con la esperanza de que viajaríamos sin desazón alguna.
            Pero ese día me estaba destinado, misteriosamente. Subió al autobús otra mujer, sin alas aparentes. Una buena ocasión se presentaba para poner las cosas en su sitio; pero no fue aprovechada por mí. Naturalmente, yo podía permanecer sentado, destruyendo así el germen de una falsa reputación. Sin embargo, débil y sintiéndome ya comprometido con mi compañera, me apresuré a levantarme, ofreciendo con reverencia el asiento a la recién llegada. Tal parece que nadie le había hecho en toda su vida un homenaje parecido: llevó las cosas al extremo con sus turbadas palabras de reconocimiento.
            Esta vez no fueron ya dos ni tres las personas que aprobaron sonrientes mi cortesía. Por lo menos la mitad del pasaje puso los ojos en mí, como diciendo: "He aquí un caballero." Tuve la idea de abandonar el vehículo, pero la deseché inmediatamente, sometiéndome con honradez a la situación, alimentando la esperanza de que las cosas se detuvieran allí.
            Dos calles adelante bajó un pasajero. Desde el otro extremo del autobús, una señora me designó para ocupar el asiento vacío. Lo hizo sólo con una mirada, pero tan imperiosa, que detuvo el ademán de un individuo que se me adelantaba; y tan suave, que yo atravesé el camino con paso vacilante para ocupar en aquel asiento un sitio de honor. Algunos viajeros masculinos que iban de pie sonrieron con desprecio. Yo adiviné su envidia, sus celos, su resentimiento, y me sentí un poco angustiado. Las señoras, en cambio, parecían protegerme con su efusiva aprobación silenciosa.
            Una nueva prueba, mucho más importante que las anteriores, me aguardaba en la esquina siguiente: subió al camión una señora con dos niños pequeños. Un angelito en brazos y otro que apenas caminaba. Obedeciendo la orden unánime, me levanté inmediatamente y fui al encuentro de aquel grupo conmovedor. La señora venía complicada con dos o tres paquetes; tuvo que correr media cuadra por lo menos, y no lograba abrir su gran bolso de mano. La ayudé eficazmente en todo lo posible, la desembaracé de nenes y envoltorios, gestioné con el chofer la exención de pago para los niños, y la señora quedó instalada finalmente en mi asiento, que la custodia femenina había conservado libre de intrusos. Guardé la manita del niño mayor entre las mías.
            Mis compromisos para con el pasaje habían aumentado de manera decisiva. Todos esperaban de mí cualquier cosa. Yo personificaba en aquellos momentos los ideales femeninos de caballerosidad y de protección a los débiles. La responsabilidad oprimía mi cuerpo como una coraza agobiante, y yo echaba de menos una buena tizona en el costado. Porque no dejaban de ocurrírseme cosas graves. Por ejemplo, si un pasajero se propasaba con alguna dama, cosa nada rara en los autobuses, yo debía amonestar al agresor y aun  entrar en combate con él. En todo caso, las señoras parecían completamente seguras de mis reacciones de Bayardo. Me sentí al borde del drama.
            En esto llegamos a la esquina en que debía bajarme. Divisé mi casa como una tierra prometida. Pero no descendí. Incapaz de moverme, la arrancada del autobús me dio una idea de lo que debe ser una aventura trasatlántica. Pude recobrarme rápidamente; yo no podía desertar así como así, defraudando a las que en mí habían depositado su seguridad, confiándome un puesto de mando. Además, debo confesar que me sentí cohibido ante la idea de que mi descenso pusiera en libertad impulsos hasta entonces contenidos. Si por un lado yo tenía asegurada la mayoría femenina, no estaba muy tranquilo acerca de mi reputación entre los hombres. Al bajarme, bien podría estallar a mis espaldas la ovación o la rechifla. Y no quise correr tal riesgo. ¿Y si aprovechando mi ausencia un resentido daba rienda suelta a su bajeza? Decidí quedarme y bajar el último, en la terminal, hasta que todos estuvieran a salvo.
            Las señoras fueron bajando una a una en sus esquinas respectivas, con toda felicidad. El chofer ¡santo Dios! acercaba el vehículo junto a la acera, lo detenía completamente y esperaba a que las damas pusieran sus dos pies en tierra firme. En el último momento, vi en cada rostro un gesto de simpatía, algo así como el esbozo de una despedida cariñosa. La señora de los niños bajó finalmente, auxiliada por mí, no sin regalarme un par de besos infantiles que todavía gravitan en mi corazón, como un remordimiento.
            Descendí en una esquina desolada, casi montaraz, sin pompa ni ceremonia. En mi espíritu había grandes reservas de heroísmo sin empleo, mientras el autobús se alejaba vacío de aquella asamblea dispersa y fortuita que consagró mi reputación de caballero.

viernes, 14 de junio de 2013

Los estelares, "esto es pop esto es pop, eso dicen..."




 Cerramos este día “Estelar” con el disco de Éxitos llamado: América, es un disco que recoge, tanto las canciones que ya son himno, como aquellas que le gustan a la propia banda. Básicamente las canciones son extraídas de sus discos Una temporada en el amor y Sistema nervioso central, aunque por ejemplo, “Cristal y Ardimos” son canciones que Manuel Moretti ya traía desde Peregrinos (1992).      

Temas:
  • 01 / Moneda corriente (con Andrés Calamaro)
  • 02 / Cristal
  • 03 / Un día perfecto
  • 04 / Aire
  • 05 / Melancolía
  • 06 / El corazón sobre todo ***
  • 07 / Ella dijo (Con Jorge Serrano)
  • 08 / Un show  (Con Mariano Martínez)
  • 09 / 200 monos (Con Mariano Martínez)
  • 10 / América
  • 11 / Tanta gente
  • 12 / Eléctricos duendes
  • 13 / Jardines secos
  • 14 / Ardimos (utilizada en la película Caño Dorado)
Bonus: Linea D y Madagascar (aparecen en la edición mexicana de Una temporada en el amor)


¿Sentís culpa del éxito o de pertenecer al mainstream?       

Manuel Moretti− No. La tuve en algún momento, ya no. Cuando empezaron a sonar “Aire”, “Un día perfecto” y “Ella dijo” como cortes que la rompían en todos lados, yo tenía ganas de gritarle al mundo:            
Estas canciones son hermosas, pero conozcan las otras también.     

http://www.losestelares.com.ar/novedades/el-tilin-del-corazon/


Los estelares son una banda argentina tachada de “regional”, me parece que esa etiqueta, poco a poco, se ha ido cayendo de la banda. Una banda que lo mismo comparte escenario con Jorge Serrano (Los auténticos decadentes), Ariel Minimal (Pez, Siempreterno, Los Fabulosos Cadillacs) o Ale Sergi (Miranda) debe decir más que cualquier crítica. Manuel Moretti comparte micrófono, en sus discos, con Andrés Calamaro, Jorge Serrano, Piti Álvarez, Juanchi Baleirón, Enrique Bunbury, Ale Sergi, entre otros… llevándonos a un buen viaje con buenas melodías y letras, quizás pop, pero no un pop como la Pau o Belinda o cosas por el estilo, disfruten el pop rock (según Mixup).




jueves, 13 de junio de 2013

El mayor monstruo del mundo (en el CCU)



En una época donde el teatro parece haber perdido terreno frente al cine, o eventos musicales, como forma de divertimento, me es grato hacer mención de una obra de teatro en la que el espectador desde el principio es invitado a no separarse de su butaca. Hablo de El mayor monstruo del mundo de Pedro Calderón de la Barca, dirigida y adaptada por José Caballero, esta obra se presenta en el teatro Juan Ruiz de Alarcón ubicado en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, de jueves a domingo hasta el treinta de junio. Con una duración de dos horas y treinta minutos de poesía, música y drama. 
            Al entrar, al teatro, podemos observar un escenario con múltiples escaleras, plataformas e instrumentos musicales postrados al costado izquierdo, esto ya da una idea de cómo se desarrollara la obra, conforme avanzan las llamadas (primera, segunda, tercera) se puede escuchar a los músicos practicando una pieza de blues, seguido del “favor de apagar su teléfono” con el cual las actrices afinan sus voces haciendo el mismo llamado.         
      Se apagan las luces, un actor introduce “Celos, que amor en las sospechas cría…”, acto seguido se dirige al costado izquierdo y toma una guitarra, aparece Herodes –representado por Jorge Ávalos− quien continua con el soneto de Lope de Vega “…Son una indivisible compañía/ Celos y amor, y aun pienso que una esencia,/           pero con esta sola diferencia:/        que celos son la noche, amor el día…”, a la par del soneto se comienzan a escuchar riffs de blues y los actores van apareciendo al escenario, cuatro hombres y cuatro mujeres, ocho actores en total que representaran a catorce personajes –debo agregar: todos actúan y tocan un instrumento o cantan−, empieza así El mayor monstruo del mundo atrapando al público desde el principio e invitándolo a no dejar su asiento.
            ¿Cómo dejar la butaca ante tal introducción? Habrá quien se sienta ofendido al observar una obra de teatro del Siglo de oro español como un musical –antes había orquestas en los teatros ¿qué tendría de malo una banda de rock?−, con esto, recuerdo algunos musicales del cine como The wall, El show de terror de Rocky o Los hermanos caradura, esta última la relaciono con la propuesta de José Caballero por el Blues que fluye a lo largo de la escenificación; sin embargo, hay un gran trecho: el tiempo, mientras que en el cine se puede repetir una y otra vez la escena en busca de la perfección, en el teatro debe ser una sola toma, y en esa toma no se trata sólo del trabajo de un actor sino de varios en conjunto, por lo cual hay otra diferencia entre los musicales del cine y teatro, el poder aplaudirle al actor para reconocer el esfuerzo por representar a la perfección una obra y el trabajo en conjunto. 
            Al principio mencione que ocho actores dan vida a catorce personajes, esto lo logran mediante el vestuario, en este caso con sombreros. Si bien los nombres de los personajes nos remiten al Imperio Romano, los actores visten en todo momento traje, sólo Octaviano –Antonio Rojas− porta una toga roja sobre su traje, con lo cual se diferencia del resto, siendo el único personaje que interpreta al igual que Jorge Ávalos (Herodes).        
            Las luces al fondo del escenario, así como la posición que ocupan los personajes en las diferentes plataformas, nos permiten diferenciar entre lugares y situaciones, por ejemplo: el color verde sirve para ubicarnos en un jardín, el color negro adentro del castillo, el azul al campamento de Octaviano en Jerusalén y el Rojo para lugares lejanos, situaciones de peligro y cómicos, diferenciándolos con música, en el caso de los cómicos utilizan piezas musicales que recuerdan a las tarantelas.          
            El mayor monstruo del mundo se desarrolla entre blues, poesía y celos, siendo estos últimos el tema principal de la obra, resulta entonces, acertada la introducción agregada con el soneto de Lope de Vega “Querer la propia desdicha”. Con todo esto el costo de la entrada −$70.00 y $30.00 los jueves con credencial de estudiante− que parece mínimo para el trabajo anterior y en escena hecho por los actores, se debe agradecer a los fondos y apoyos que recibieron para la puesta en escena.  
            Vale la pena reencontrar al teatro con obras de esta calidad y más si, como estudiantes de ciencias sociales, la última vez que observamos una puesta en escena fue en el medio superior –más por obligación que por gusto−. Regresemos pues, con gusto al teatro y apreciemos lo que las ciencias humanas nos ofrecen.     



Bibliografía.
El mayor monstruo del mundo. Por Pedro Calderón de la Barca. Dir. José Caballero. Actores Jorge Ávalos, Violeta Sarmiento, Antonio Rojas, Alberto Santiago, Patricia Yáñez, Victoria Benet, Paula Watson, Alberto Rosas. Teatro Juan Ruiz de Alarcón, México. 09 may. 2013. Representación. 

***Imagenes: http://www.teatro.unam.mx/wwwteatrounam/Paginas/el-mayor-monstruo.html