sábado, 6 de abril de 2013

La piñata

Pues resulta que la Cineteca Nacional está haciendo el rescate de películas caseras llamándolas “Archivo memoria” y en la proyección de uno de estos archivos pude observar un acto que me pareció al principio inocente, se trataba de la compilación de videos de cumpleaños con un fondo al puro estilo punk rock, las primeras escenas iban de niños apagando las velas del pastel, el clásico empujón al pastel, el “póngale la cola al burro”, el payaso haciendo llorar a los niños, hasta ese momento todo parecía gracioso, pero hubo una selección de escenas que después de unos segundos me hizo sentir un poco incomodo, se trataban de escenas en las que los niños se divertían rompiendo piñatas, los niños a Superman, el chavo del ocho, Mickey Mouse, Spiderman y las niñas a cualquiera de “las princesas de Disney”.       
                La “piñata”, para los que fuimos adoctrinados en la iglesia católica, representa en las pastorelas una forma de acabar con el mal (con el diablo y sus pecados capitales), si su origen es chino llevada al occidente gracias a Marco Polo es otro tema. Bajo este “acabar con el mal” resulta interesante observar las fiestas de niños en las cuales se acostumbra “romper la piñata”.              
                Dicen que el significado de romper la piñata ha evolucionado junto con ella y una vez que llego al continente americano, traída por los colonizadores, se uso como una forma de evangelización. Si bien el maestro Alfonso Reyes nos menciona que el encuentro entre la cultura de los pueblos mesoamericanos y la de los españoles “fue el choque del jarro con el caldero. El jarro podría ser fino y hermoso, pero era el más quebradizo”, podríamos agregar que este caldero utilizo la “olla de barro”,  para después atraernos al adoctrinamiento mediante las piñatas. Cuando “romper la piñata” formó parte de nuestras tradiciones se deformo para entrar en las fiestas infantiles como una forma de diversión (quizás por el interés de los productores de piñatas para venderlas durante todo el año, ¿no?), pero ¿Cómo podemos divertirnos al hacer trizas a nuestros Héroes o modelos a seguir? O ¿es acaso que año con año vamos destruyendo nuestra infancia?       
                No sé ustedes, pero para mí la tradición de romper la piñata en las fiestas infantiles va más allá de romper un pedazo de cartón y obtener dulces. Vamos a romper con nuestros héroes, con los modelos a seguir, con nuestra infancia… recibiremos dulces a cambio; los más radicales lo disfrutaran, hay que acabar con los “moldes” y con el marketing infantil, yo sin embargo me sentí aterrado al ver la sonrisa de los niños mientras destruyen su inocencia en ese evento social que celebra el envejecimiento.




viernes, 5 de abril de 2013

"Hoy decimos: Ya basta”... del abuso a la Selva Lacandona.



Hoy en día llamar a una selva el “oro verde” es mejor apreciado que hace algunos años, la preocupación del hombre del siglo XXI por la naturaleza o por los intereses de unos pocos nos lleva a pensar distinto que el hombre de siglos pasados. En 1988, cuando salió a la luz el libro Oro verde: La conquista de la Selva Lacandona por los madereros tabasqueños (1822-1949) la ecología no era un tema de moda y mucho menos en un estado olvidado desde la independencia de México como menciona su autor Jan de Vos. Aunque este libro se refiere a la historia de la Selva Lacandona, estrictamente al periodo mencionado en el titulo, nos servirá para ver desde otra perspectiva la importancia que tiene esta en el país y como la deforestación puede afectar económica, social y ecológicamente una región determinada.  
            La Selva Lacandona es más que una Declaración de la Selva Lacandona, y pensar que como menciona Jan de Vos, las personas que habitan esa Selva Lacandona no descienden de los pueblos originarios de la misma, entonces ¿Cómo es que se atreven a decir “Ya basta” en nombre de los pueblos oprimidos por 500 años?, pero eso es análisis de los sociólogos, quizás esto sea otro rayo en la tormenta actual por la que atraviesa la Selva Lacandona.        
            A lo largo del libro Jan de Vos plantea, en base a una amplia investigación que en algunos casos se vio limitada, tres problemas: La tala indiscriminada en la Selva Lacandona, con un incremento considerable a mediados del siglo pasado “En 25 años […] fueron responsables de la desaparición de una tercera parte de la Selva Lacandona” (de Vos 258); las migraciones provocadas por las monterías tabasqueñas –menciona también, como dato de conocimiento general, la reubicación por parte del Estado mexicano de comunidades ajenas a la selva terminada la revolución–; y, el desinterés y malas decisiones por parte del Estado para resolver las problemáticas antes mencionadas.
            Actualmente el Estado también busca una explotación de los recursos naturales, la migración por parte de los guatemaltecos, así como la aparición de un conflicto armado, son problemas que se suman a los ya presentes en el periodo que enmarca Jan; resulta entonces necesaria la siguiente cita: “en comparación con esta problemática actual […] la situación de la Selva Lacandona anterior […]  parece ser una prolongada calma antes del estallido de la tormenta” (de Vos 259). Pero, ¿Cómo llegamos a esta tormenta?
            Jan comienza el libro describiéndonos, casi de forma fotográfica –Salvador Elizondo nos decía que “la fotografía es una forma estática de la inmortalidad” y Jan de Vos a través de su descripción parece hacerlo también−, las características geográficas de la selva, que en un principio pareciera una fortaleza para la flora y fauna y después se convirtiera en una cárcel para los trabajadores de las madereras: “los «monteros» viven en una semiesclavitud, amarrados al campamento por las deudas y por más de 100 kilómetros de vegetación tropical casi imposible de franquear” (de Vos 11), además de las características geográficas menciona que algunos asentamientos Mayas fueron absorbidos por la selva –esto nos recuerda el poder de la naturaleza que menciona Alejo Carpentier en Los pasos perdidos− y que esta selva fue el refugio de los “últimos verdaderos mayas” (de Vos 17) −motivo por el cual se le llama Lacandonia a la selva−  ante la colonización española.          
            Los factores que propician la gran altura y vegetación – facilitan tambien el crecimiento de arboles de maderas preciosas como la caoba− son: “la precipitación pluvial superior a un promedio de 2000 mm anuales, y temperaturas promediadas entre 22 y 26º C” (de Vos 29). Jan nos menciona algunas de las características de la caoba como el color, resistencia, olor, tamaño y el motivo por el cual es el árbol más valioso de América y uno de los mas apreciados del mundo: “La caoba se presenta […] como un árbol solitario, […] 1 o 2 ejemplares por hectárea, en zonas de particular abundancia” (idem).      
            Así es como nos presenta las razones por las cuales las madereras tabasqueñas se interesan en esa selva y en arriesgar el capital para obtener maderas preciosas de la selva sin importar el daño que se le hace a la selva, cabe señalar que por “madereras tabasqueñas” el autor se refiere a la ubicación principal de las madereras, mencionando por momentos que se trata de inversión extranjera. 
            Conforme avanza la lectura del libro nos damos cuenta como la evolución en los transportes, primero valsas luego barcos de vapor, así como de las maquinas utilizadas y el establecimiento cada vez más profundo de las madereras en la selva, afecta en mayor proporción a la selva, haciendo más difícil su recuperación (Evolucionan las maquinarias utilizadas pero el trato hacia los “monteros”, no). Al abrir caminos en busca de las maderas y al quedar abandonadas al entrar en “decadencia” las madereras, dejaron el campo propicio para otro de los problemas que afectan a la Selva Lacandona, los asentamientos irregulares – después legalizados y aumentados por el gobierno− que propiciaron una lucha entre los habitantes originarios y los recién llegados.           Estos nuevos asentamientos propician también la deforestación por parte de los nuevos inquilinos de la selva.
            El gobierno al intentar resolver el problema entre los nuevos y originales habitantes, crea un conflicto mayor al original y al darse cuenta de las diversas materias primas que puede extraer de la selva, decide adentrarse más en ella, dejando la puerta abierta a las talas clandestinas y a más asentamientos irregulares. La selva que antes era protegida por sus características únicas se ve afectada por las nuevas maquinas e intereses capitalistas de unos cuantos, Jan de Vos nos dice que la tala hecha por los madereros de tabasco en el periodo comprendido entre 1822 y 1949, no se compara en nada con lo que hoy en día se le está haciendo a la selva sin darle tiempo para reponerse del embate; igual esto no justifica el daño hecho en ese periodo.           
            Si bien el Oro verde es un archivo de gran valor histórico y geográfico, también servirá para que, los jóvenes interesados −por moda o por ideales− en la ecología, lo retomen e inclusive lo complementen para salvar a esta selva que sobrevive, a pesar del olvido o desinterés de las autoridades correspondientes, ya que el tiempo alcanzo a este libro. Debemos recordar que el conocimiento del pasado nos llevara a crear un mejor futuro, quizás se deba decir: “Ya basta” a la explotación sin conciencia ecológica de la Selva Lacandona, a la explotación política de “Lacandonia”...         


Bibliografía:
Vos, Jan de.  Oro verde: La conquista de la Selva Lacandona por los madereros tabasqueños, 1822 – 1949. Mexico: Instituto de cultura de tabasco - FCE, 1996. Impreso.

viernes, 22 de marzo de 2013

Poesía pura y Greguerias



“Poesía pura”
Juan Ramón Jiménez fue un poeta intermediario entre Bécquer, el modernismo e influencia directa de la generación del 27. Toma de Bécquer la definición de poesía en “Poesía eres tú”:  

Deshaced este verso,
quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma...
Aventad las palabras...
y si después queda algo todavía
eso
será la poesía.

Ramón Jiménez lleva al extremo esta definición de poesía llamándola poesía pura y definiéndola dentro de uno de sus poemas:




Vino, primero, pura,
vestida de inocencia.
Y la amé como un niño.                        
Origen

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes.
Y la fui odiando, sin saberlo.

Llegó a ser una reina,                        Evolución (barroco)                   
fastuosa de tesoros…

¡Qué iracundia de yel y sin sentido!

…Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía.
Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
                 Regreso a los orígenes y apreciación de la belleza en la poesía    
Creí de nuevo en ella.
Y se quitó la túnica,
y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

 En el verso “desnuda, mía para siempre” observamos una de las preocupaciones de Ramón, la búsqueda de la inmortalidad a través de la belleza de la poesía que marcará toda su obra poética. Como observamos en los poemas citados anteriormente, lo que busca Ramón en su poesía, dejar solo lo elemental, ya que con ello podrá realizarse la verdadera poesía; pongamos por caso su poema: “¡No le toques ya más / que así es la rosa” donde nos dice que al escribir un poema, el poeta debe aprovechar la espontaneidad.
            La poesía pura para Juan Ramón Jiménez es aquella que está representada con la simpleza y exaltando la belleza de la poesía (espíritu); no debe ser “inflexible, rígida ni, suntuosa”; “la poesía autentica es siempre futura”;  también resalta que las características fonéticas de la poesía pasan a segundo término, en primero quedaran en la belleza visual, la parte gramatical; “Poesía pura no es poesía casta, sino poesía esencial”, “no hay poeta más puro que (…) el poeta fatal”.   


Greguerías.
Ramón Gómez de la Serna es el creador de las greguerías y el las defines de la siguiente manera: “Humorismo + metáfora: greguería”, lo mas casual del pensamiento y choque entre pensamiento y realidad.      
            Características de las greguerías: Frases breves, juegos fonéticos, asociación visual de dos imágenes, inversión de una unidad lógica, asociación libre de conceptos ligados y asociación libre de conceptos compuestos. Ejemplos de estas características los tenemos en las siguientes greguerías:         
        
            “La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte”.        
            “La ópera es la verdad de la mentira, y el cine es la mentira de la verdad”.
            “La leche es el agua vestida de novia”.
            “El arcoíris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cabeza”.
            “
El vapor es el fantasma del agua”.
           
 A pesar de su apariencia simple las greguerías requieren un proceso de elaboración complicado, ya sea de observación o de elaboración metafórica. Gómez de la Serna hablaba de la discriminación que sufrían sus greguerías que sin embargo lo llevaron a recorrer varios países y ser influencia en poetas como Lorca. Hoy en día estas greguerías son desconocidas por el común de la población, sin embargo resultan actuales y nos hacen reír con el reflejo de algo que esta ante nuestros ojos, pero por la rapidez con que vivimos en las ciudades no alcanzamos a observar, requerimos de la observación e interpretación de una mente preparada para tal actividad como la de Ramón Gómez de la Serna.


Bibliografía.
MARTÍNEZ JIMÉNEZ, Jorge. “El libro es un pájaro con más de cien páginas para volar”, en:  
            http://www.todoele.net/literatura_mat/Greguerias2.pdf  (08/12/2012)
HOYLE, Alan. “El problema de la greguería”, en   
            http://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/09/aih_09_2_031.pdf (07/12/2012)
Poéticas. “Juan Ramón Jiménez”, en:           
            http://poeticas.es/?p=150 (08/12/2012)

SERRANO, Jose. “La obra poética de Juan Ramón Jiménez”, en:   
            http://jaserrano.nom.es/JRJ/segunda.htm (09/12/12)